El corazón de las personas debe fluir entre sus padres, hermanos y amigos. De esta manera podemos conocer a los otros, ganar sus corazones y ser más felices.
La persona que conoce la verdadera felicidad abre e intercambia su corazón con los demás. Por otro lado, si una persona cierra su corazón y se encierra en sus propios pensamientos, su mentalidad se vuelve débil. La mayoría de los que se han suicidado han sido personas que cerraron su corazón hacia los demás y se encerraron en sus propios pensamientos.
Si abrimos el corazón y somos capaces de aceptar el corazón de otra persona, seremos felices y brindaremos felicidad a los demás.

- Pastor Ock Soo Park,
Fundador de IYF y del Coro Gracias